Un obispo reivindicó la doctrina peronista y su defensa de la vida

Jorge García, de San Justo, reclamó “no pasar por alto” su legado en la actual situación del país y animó a “ser constructores de la historia y no bufones al servicio de un palacio internacional”. Y apuntó a abortistas que “fogonean la violencia verde”.

papa1

El obispo de San Justo, monseñor Eduardo Horacio García, presidió una misa por el 44a aniversario de la muerte del General Juan Domingo Perón en la catedral de los Santos Justo y Pastor, donde predicó una dura homilía sobre la realidad social del país y destacó la vigencia de la doctrina peronista.

El prelado, a quien el papa Francisco designó en la diócesis que abarca el populoso y obrero municipio de La Matanza, afirmó que el movimiento y el pensamiento hecho acción del expresidente “fue una respuesta social y la genuina opción de cambio de la clase trabajadora argentina”.

“En ese contexto, no exento de errores pero con claridad en el rumbo, Perón encara la transformación de un modelo viejo de ‘fabricación de pobres’ en una nueva realidad que dio nuevas posibilidades a millones de hombres, mujeres y niños que estaban hasta entonces condenados a sobrevivir como pudieran”, sostuvo.

“Su legado histórico, que no podemos pasar por alto, fue hacer pasar a muchos hombres y mujeres de habitantes a ciudadanos; haciendo posible la masiva creación de una ciudadanía real y popular en la que millones de obreros, empleados, mujeres y hombres, excluidos de la participación en la riqueza que producían y fuera de la toma de decisiones políticas, se convirtiesen en artífices de su propio destino, aseveró.

El obispo, colaborador de Jorge Bergoglio en Buenos Aires, aseguró que esta “inclusión”, como se dice ahora, de los trabajadores se edificó sobre principios básicos, necesarios para toda vida democrática: “La dignidad del trabajo y la justicia social”. 

También señaló que “cuando se logra la perfecta armonía y equilibrio entre Pueblo, Patria y Nación, junto a un gobierno que comprenda y entienda las consignas de su tiempo, se consigue el objetivo final: ser una comunidad organizada.

“La misma tercera posición que dejó Perón es una propuesta que supera a todas las ideologías que hoy existen en el mundo, porque surge de los principios de la justicia social que abrevan de la Doctrina Social de la Iglesia, de ahí su vigencia universal”, agregó.

“En estos días donde la ignorancia y la falta de sentido común crean sensación de caos, donde se fogonea la violencia verde, donde el ‘me parece es ley y orden’ y se empodera cualquier mamarracho, se instrumentaliza la juventud, donde la vida se manosea desde los altares de los medios de comunicación social y de los intereses personales, donde los eternos rivales comulgan en la decisión de descartar la vida –qué atropello a la razón, diría Discépolo- sería bueno volver a las raíces para no construir una patria en base a doctrinas ocasionales, snobistas y oportunistas”, opinó.

“El valor vida recorre toda la doctrina de Perón. Aparece 56 veces en la comunidad organizada y 131 en la filosofía peronista, sin contar sus discursos; ojo, lo fundamenta en los grandes pensadores de la historia y no en la palabra de modelitos de turno, en encuestistas que nos usan de conejitos de Indias o charlatanes a sueldo”, advirtió.

Monseñor García recordó que “el peronismo toma del pensamiento cristiano el concepto de la persona humana, todos los hombres y mujeres poseen una dignidad intrínseca fundada en el carácter de hijos de Dios”.

“El criterio de inviolabilidad de la dignidad humana se diferencia sustancialmente del pensamiento liberal y del pensamiento marxista, y por esta razón el peronismo sostiene una clara concepción de este valor en la construcción social, en la cual el hombre es el centro, y tanto el Estado como las diversas formas de organización social están obligados a respetarlo. En boca de su compañera Evita esto toma sensibilidad auténticamente femenina y vital al afirmar: “El vientre de la mujer es la cuna sagrada donde se genera la vida”, añadió.

Y trajo a la memoria el mensaje del Papa Francisco a los jóvenes en Rosario: “No renegués la historia de tu patria. No renegués la historia de tu familia, no niegues a tus abuelos. Buscá las raíces, buscá la historia. Y desde allí construí el futuro”, y “a aquellos que te dicen que los héroes nacionales ya pasaron, que ahora empieza todo de nuevo reíteles en la cara, son payasos de la historia”.

“Que aprendamos las lecciones de la historia, a veces amargas, para que podamos ser de los anónimos capaces de ser recordados buenamente como aquellos que, con poco o mucho, se animaron a ser constructores de la historia y no bufones al servicio de un palacio internacional”, arengó.

“Confiamos a Dios el eterno descanso del General Juan Domingo Perón haciéndonos eco de sus mismas palabras y asumiéndolas como consigna. ‘Nosotros no solamente hemos visto en Cristo a Dios, sino que también hemos admirado en Él a un hombre. Amamos a Cristo no sólo porque es Dios, lo amamos porque dejó sobre el mundo algo que será eterno: el amor entre los hombres’, concluyó.

Fuente: Valores Religosos